P
El Comienzo Noticias Recetas Canciones Empresas
P
El Comienzo Noticias Recetas Canciones Empresas

Gratén rápido de patatas con nata y cebolla

Gratén rápido de patatas con nata y cebolla

Este gratén rápido de patatas es una receta sencilla y muy reconfortante, ideal cuando quieres algo casero sin complicarte. Las patatas cortadas en láminas finas se colocan en capas con cebolla, se bañan con nata y se condimentan con sal y pimienta. Por encima se reparte mantequilla en dados, que al fundirse ayuda a crear una textura cremosa y un sabor redondo. Si te apetece, puedes añadir queso rallado al final para conseguir un toque más intenso y una superficie ligeramente dorada. La clave está en cortar las patatas finas y de grosor parecido para que se cocinen de forma uniforme en el tiempo indicado.

Ingredientes

  • 8 patatas medianas
  • 200 ml de nata para cocinar
  • 150 g de mantequilla
  • Cebolla
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Cebollino (para terminar)
  • Queso rallado (opcional)

Tiempo de preparación

50 minutos (horneado: 50–60 minutos a 190–200 °C).

Instrucciones paso a paso

  1. Precalienta el horno a 190–200 °C. Engrasa ligeramente una fuente de vidrio o una fuente apta para horno.
  2. Pela las patatas y córtalas en láminas finas.
  3. Coloca una capa de patata en la fuente y ve añadiendo cebolla en capas a medida que montas el gratén.
  4. Vierte la nata por encima. Salpimienta al gusto.
  5. Reparte la mantequilla en cubitos sobre la superficie.
  6. Hornea durante 50–60 minutos, hasta que las patatas estén tiernas y la parte superior empiece a dorarse.
  7. Saca del horno y deja reposar unos minutos. Espolvorea con cebollino y, si quieres, con otras especias. Como extra, puedes añadir queso rallado.

Consejos

  • Si las láminas son más gruesas, puede acercarse a los 60 minutos de horno.
  • El queso queda mejor añadido al final, para que se funda sin resecarse.
  • Comprueba la cocción pinchando el centro: debe estar suave.

Sugerencias para servir

Sirve este gratén caliente como plato principal con una ensalada fresca, o como guarnición para carnes asadas y verduras al horno. Un buen toque final de cebollino aporta frescor y equilibra la cremosidad.